Los expertos dudan de que el acuerdo de diésel ruso baje mucho los precios en los surtidores de EE. UU.
El acuerdo anunciado el viernes por el presidente Donald Trump para que Rusia suministre diésel generó escepticismo entre analistas energéticos, que afirman que redirigir cargamentos rusos ya existentes difícilmente moverá mucho los precios en los surtidores de EE. UU. El promedio nacional del diésel era de unos 6,28 dólares por galón el viernes, según datos de AAA recogidos por ABC/AP.
El acuerdo: Trump anunció el viernes que Rusia suministraría más de 300 000 toneladas de diésel de inmediato, 500 000 toneladas en noviembre y unos 4 millones de toneladas más adelante, informaron ABC News y AP. La Casa Blanca presentó el acuerdo como una forma de aliviar la presión sobre el combustible en EE. UU. antes de las elecciones de mitad de mandato.
Precios en el surtidor: El precio medio nacional del diésel era de unos 6,28 dólares por galón el viernes, frente a unos 3,68 dólares un año antes, según datos de AAA recogidos por ABC. El récord de este ciclo fue de 6,53 dólares el 22 de septiembre, según la misma información.
La opinión de los analistas: Michael Lynch, de la Energy Policy Research Foundation, calificó el acuerdo de “mover las tumbonas en el Titanic”, argumentando que redirigir diésel ruso desde clientes existentes no cambiaría mucho el precio mundial, informaron ABC/AP. Daniel Sternoff, de Columbia, dijo que las interrupciones del refinado en Oriente Medio vinculadas a Ormuz y a la guerra con Irán han mantenido los productos refinados apenas a la mitad de los niveles de antes de la guerra, por lo que el diésel ruso podría suavizar la situación, pero no bajaría sustancialmente los precios. Clayton Seigle, del CSIS, dijo que el acuerdo ayuda a Moscú a deshacerse de diésel de grado de verano y a aliviar su aprieto de ingresos más de lo que baja los precios en EE. UU. o la UE.
Riesgo del fin de semana: La información de AP difundida por KSAT señaló que los ataques con misiles del sábado contra el aeropuerto de Riad, en Arabia Saudí, han hecho subir los precios del petróleo y sacudido los mercados, lo que añade otro riesgo a corto plazo para los costes del combustible.